Estamos acostumbrándonos a dar cada vez más x menos y esa tensión se refleja en nuestra calidad de vida como nos muestra Carlos Andreu. En las empresas son tiempos de cambios profundos y vertiginosos.

Los niños, una vez más, nos ayudan a encontrar el camino para llevar a cabo esa transformación de la mejor manera posible.

A los niños hay que enseñarles que los enchufes no se tocan, que hay que lavar los dientes tras la comida, hacer pis antes de ir a la cama y otra infinidad de pequeñas pero importantes cosas.

Puedes conseguir que lo aprendan utilizando múltiples métodos diferentes. Uno de los más eficaces es lograr que entiendan las razones por las que hay que hacerlo; así lo interiorizan. Igual funciona con las cosas que pasan y están fuera de su alcance: si tienes que ir a trabajar y te impide llevarle a la escuela lo entenderá si se lo explicas y le das una alternativa, por ejemplo, «irle a buscar a la salida» o «ir juntos al parque el sabado».

En el trabajo se puede utilizar la misma táctica. Cuando hay que hacer cambios estructurales profundos la mejor manera es explicar por qué son necesarios, qué se va a conseguir con ellos y qué alternativas hay, porque siempre las hay; si se buscan bien se encuentran.

Explicar, dar alternativas y tachan! funciona mejor. Milagros no hay, los cambios son traumáticos, pero cuanto más cariño pongamos en el empeño mejor saldrá.