¿Preparada para vivir?

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¿Preparada para vivir?

¿Está preparada para vivir? Con tantas semanas de confinamiento y hemos acabado descubriendo el valor del tiempo y cómo a veces lo malgastamos. ¿Cuánto tiempo has dedicado a prepararte tú para lo que viene? Hablo de tu empresa, de tu familia, de tu persona.

Esta semana traigo un artículo largo, bien estructurado para que leas lo que te interese. Esto vas a encontrar:

  1. Cómo prepararte para vivir en esta nueva etapa que se abre
  2. Qué puedes hacer en estas fases de desescalada dónde aún tenemos limitaciones
  3. Lo que puede cambiar la sociedad, una radiografía de lo que podría ser diferente en el nuevo escenario
  4. Lo que puedes aprender en tan sólo 5′ al día

 

¿Cómo prepararte para vivir esta nueva normalidad?

Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo. Albert Einstein

Si el contexto cambia ¿Pretendes seguir haciendo lo mismo? Sería raro que te funcionara. Esto va de adaptarnos seguro que ya lo sabes; la clave es saber cómo. Escucha charlas, habla con colegas de profesión, gente de tu alrededor y sobre todo contigo mismo: descubre tu Ikigai indagando en lo que te gusta hacer, aquello en lo que eres bueno, lo que el mundo necesita y además estaría dispuesto a pagar por ello.  Puedes seguir indagando en ello en este blog.

En ese proceso estaba yo hace unas semanas cuando se me ocurrió contactar con mi amigo Carlos Andreu, un crack. Le propuse tener una conversación abierta para hablar de ello. Carlos es ese tipo de personas que todo lo bueno lo amplifica así que este martes 12-5-2020 hemos organizado una conversación junto con Juan Pedro Sánchez y Jordi Vila.

Preparados para vivir

Si quieres asistir puedes inscribirte en este enlace (https://zoom.us/webinar/register/WN_S8gGHEmBSh2PkHYnnVh_9A)

Podemos cambiar nuestro estilo de vida ahora que empezamos a salir a las calles. O podríamos no cambiar nada y pretender volver a vivir exactamente como vivíamos antes. Todo depende de las decisiones personales que tomemos.

 

Cuando la situación es buena disfrútala. Cuando la situación es mala transfórmala. Cuando la situación no puede ser transformada transfórmate tú. Victor Frankl

 

El COVID marcará un antes y un después en nuestra manera de vivir

Igual que el nacimiento de Cristo el Coronavirus va a marcar un antes y un después. De repente “The future of work” se ha convertido en “The present of work”. Independientemente de lo que cambiemos o no todas las personas recordaremos esta situación y será una referencia histórica mundial

Tendremos AC y DC con su versión Antes o Después del Coronavirus. De hecho lo más probable es que una parte de la sociedad cambiemos algo y otra no.

Ya empiezan a aparecer artículos intentando pronosticar cómo será la vida tras el COVID. Desde los que dicen que vamos a cambiar el estilo de vida a los que creen que volveremos tal cual.

 

Mientras llega el cambio ¿Qué puedes hacer para animarte en el confinamiento?

Estas semanas he tenido varias sesiones de equipo (online funcionan muy bien en un formato de 1-2 horas) y la verdad es un lujo ver cómo las personas tenemos claro lo que nos ayuda y lo que no en momentos difíciles. Sólo hay que crear el espacio adecuado para que surja.

Algunas de las cosas que surgieron y puedes hacer para animarte en estos momentos:

  • Hacer deporte, sin lesionarse, que llevamos varias semanas parados
  • Comer sano
  • Disfrutar de la naturaleza
  • Disfrutar con pequeños hobbies (cocinar, hacer la compra, ver vídeos motivadores, leer, escuchar música más que oirla…)
  • Pensar en las personas que echas de menos. Esas son las importantes, las que te acuerdas ahora
  • Pensar en qué harás cuando tengas libertad total de movimiento. Eso te mantendrá motivado para seguir
  • Respirar el aire puro
  • Reflexionar sobre tu situación profesional ¿Es un buen momento para reinventarte?

 

¿Qué puede cambiar en este nuevo escenario? Lo que podemos cambiar tras el COVID

Prefiero nombrarlo como nuevo escenario antes que nueva normalidad. Lo de nueva normalidad me suena a buscar una nueva forma de confort cuando aún no has abandonado la que conocías. Ya que nos han movido de la silla, vamos a quedarnos un poco sintiendo qué es eso de estar desubicados.

Son muchas las personas que me preguntan qué va a cambiar en nuestra forma de vivir. Aquí dejo el resumen de lo que podría cambiar en nuestra manera de vivir.

 

Podríamos cambiar nuestras creencias

La base de todo es que cambiemos nuestras creencias. Las creencias cambian porque queremos (un cambio consciente) o porque un impacto externo nos hace cambiar. Por ejemplo, si tenemos un accidente grave, un problema serio de salud…nos cambia nuestras conexiones neuronales, igual que lo hace el nacimiento de un niño.

En este caso es como si, a nivel de sociedad, hubiéramos tenido un infarto (ver artículo anterior). Así que podrán cambiar algunas creencias internas y eso nos llevaría a comportarnos de forma diferente.

 

Podría cambiar nuestra forma de ir por la vida

Fragilidad: Hemos vivido la sensación de fragilidad, de no ser invencibles. Un pequeño bichito podría acabar con nosotros. Nos damos cuenta de que el mundo es cambiante, de que nada es para siempre. Llevaremos la incertidumbre a su grado máximo y empezaremos a entenderla y asumirla como parte del juego. Seguirá la tendencia de buscar un trabajo para ahora y entender que nada es para siempre. La gente buscará un trabajo para vivir más el presente, es decir, se confirmará cada vez más una sociedad de vivencia y no de pertenencia. Esto afectará al modo de consumir (Tendremos más alquiler que compra por ejemplo)

Prioridades: cuando estamos en situación de emergencia surge lo importante de verdad para nosotros. Generalmente la familia, amigos, nuestra red de seguridad. Vamos a ganar conciencia en este aspecto y empezaremos a trabajar para vivir sustituyendo en parte al “vivir para trabajar” donde estábamos instalados. Podríamos tomar decisiones basados en otra escala de valores y necesitaremos conocer más nuestros valores y los de quienes nos rodean.

El ritmo: esto es un parón, un frenazo. Nos ha traído la paciencia de golpe. Salimos de un paradigma de crecimiento infinito para darnos cuenta de que todo es frágil y perecedero. Hemos tenido que cultivar nuestra paciencia con quienes salían a la calle cuando no tocaba, con nuestros hijos o parejas, con los vecinos, con los mensajes de whatsapp. Hemos pasado del exceso de información a dejar todo al lado para ir más despacio.

 

Podría cambiar nuestra relación con la naturaleza

Conciencia sostenible: La imagen del mapa de CO2 no deja lugar a dudas. Podemos cambiar la situación actual de contaminación del planeta cuando consumimos sólo lo que necesitamos. Puedes ver algunas imágenes del impacto en China e Italia.

Se nos ha hecho evidente el impacto de nuestro ritmo de vida. Hemos respirado un aire más limpio, hemos caminado por calles más vacías, hemos oído el ruido de los pájaros, hemos visto como algunos animales y plantas han ido recuperando espacios perdidos hace tiempo. El impacto colectivo de que el mundo nos ha dado un aviso ha sido claro.

Hemos salido a correr y andar por la naturaleza, hemos incrementado nuestro contacto con el mar y montaña cuando hemos podido, y cuando no los hemos echado de menos.

Podríamos darnos cuenta por fin de que no somos dueños del planeta sino que somos sus invitados. Esto podría llevar a que compremos más productos locales, de temporada; que nos desplacemos más andando que en coche; que utilicemos más videoconferencias; que disfrutemos más de la naturaleza en nuestros entornos cercanos.

 

Podría cambiar el comportamiento en nuestras relaciones

Pensaremos lo impensable: en todos los sentidos se nos va a abrir la mente. Al entender que esto es un mundo cambiante, que la sensación de seguridad es sólo eso una sensación y no es real. Nos abriremos a la posibilidad de ser más de lo que somos, de romper nuestros límites. Las personas han explotado su potencial desde sus casas: el cantante, el músico, el lector de poemas, el creativo, el investigador, el ayudador de la comunidad, el que hace reir…más allá de lo que hacíamos en nuestro trabajo del día a día hemos descubierto nuevos límites a nuestras capacidades.

Empatizaremos más: hemos hecho algunas tareas que normalmente hace otra persona. La limpieza de casa, la educación de los niños y su cuidado, la compra, la cocina. Hemos visto lo que significa ser cajero de supermercado, transportista, policía, médica o enfermera. Incluso hemos sentido algo de lo que puede sentir un preso. Hemos sentido emoción en las caceloradas, en los aplausos conjuntos. Podríamos entender más a otras personas, otras profesiones y tener más en cuenta los sentimientos de los demás. Quizás entendamos de una vez que es más lo que nos une que lo que nos separa.

Integraremos el cuidado: Durante los días de confinamiento hemos tenido tiempo para nosotros y los nuestros. Hemos hecho deporte en casa, dado masajes, aprendido algo nuevo, cocinado y jugado juntos… y nos hemos sentido mejor. Hay 3 vértices de un triángulo que cuidar en las organizaciones del futuro: el pensar, el hacer y el cuidar. Últimamente andábamos sólo en el hacer, tan entretenidos que apenas pensábamos en las consecuencias para el largo plazo de nuestras acciones y no disfrutábamos del camino. Además, el impacto de no hacer deporte o no comer bien ha sido mayor en un contexto de poco gasto energético. Seremos más conscientes de lo que significa alimentarse bien, hacer ejercicio y cuidar las relaciones. Tendremos hábitos más saludables.

Seremos personas más autenticas: Hemos roto máscaras y armaduras. Nos hemos mostrado como somos, hemos visto que todos somos vulnerables independientemente de nuestra posición social o escala jerárquica. Son barreras que al caer han permitido vernos como personas. Hemos dejado atrás lo que debería ser, lo que creemos que otros esperan que sea, para ser como somos. El claro ejemplo son las videoconferencias donde ya es habitual conocer la mascota de la compañera, mostrar a nuestros hijos o compartir los entresijos de nuestra casa.

 

Podríamos cambiar hábitos con impacto en la economía

Hábitos de compra y rutinas: Junto al punto anterior, vamos a aprovechar todo más; hemos comprobado que no poder hacer la compra nos enciende la imaginación. También premiaremos el comercio local. Varios motivos: las colas en los hipermercados nos han enseñado que gastamos más tiempo ahí. La obligación por decreto de comprar en el super más cercano ha generado lazos de confianza con estas personas y además las redes de colaboración y ayuda han sido sobre todo locales.

Esto nos va a sensibilizar a premiar e impulsar la actividad del barrio. Nos llevará a reservar en la web de un hotel que donó sus instalaciones como hospital de campaña en vez de hacerlo en booking. Todos los agentes que se han implicado se podrían ver recompensados.

Presentismo y presencia: El cambio de trabajar desde casa nos ha traído quebraderos de cabeza y a la vez una mayor sensación de paz. Nos hemos demostrado que podemos estar más presentes. En general nos damos más cuenta de que es importante lo que nos decían las abuelas: «estar a lo que se está»; a trabajar cuando estoy con el pc y móvil; luego a la familia dejando el móvil y el pc un rato.

A la vez nos hemos dado cuenta del tiempo que ahorramos si trabajamos desde casa. Los desplazamientos, reuniones estériles, tiempos de café, reuniones interminables, interrupciones…. Sobre todo se han dado cuenta los que tienen que decidir sobre la implantación del teletrabajo. Los que no se atrevían han podido probarlo y comprobar que no hace falta tanto control como pensaban. Podría haber mayor confianza en las personas.

Recuperamos la comunidad: Colaboraremos más. La solidaridad ha estado en los máximos históricos; hemos encontrado a miles de personas ofreciendo su esfuerzo y talento a disposición de quien quisiera. Quien ha tenido un problema ha recibido una ayuda. Nos ha devuelto la importancia de tener bien tejida una red de ayuda: con la familia, con amigos, vecinos, etc. Esto nos llevará a querer mantener esa red, y eso requiere dedicación.

También hemos entrenado nuestras habilidades de colaboración. Querremos colaborar más en todos los aspectos. Incluso potenciará la colaboración entre empresas. Compartir conocimiento entre las áreas no críticas de varias empresas, compartir costes, etc

Cómo se han unido empresas de impresión en 3D, de fabricación de equipo médico y demás ha sido un ejemplo de la potencia de la colaboración. Vamos a compartir recursos más que nunca. Se nos ha activado nuestra bondad interior que todos tenemos, y también hemos puesto al frente la necesidad de relacionarnos. Somos seres para vivir en comunidad y se ha recuperado

¿Qué cambiarás tú? Lo que puedes aprender en sólo 5′

¡Uf! Hay una gran cantidad de aprendizajes ¿verdad? Aunque te parezcan muchos, si vas uno a uno podrás con ello. Puedes comprobar en este gracioso vídeo que grabé hace unas semanas lo que puedes aprender con sólo 5′ al día.

Recuerda que las consecuencias, por graves que sean, no aseguran el aprendizaje (ver el artículo que escribí al inicio del COVID). Así que, por favor, pongamos la intención en aprehender bien todo aquello que nos ayudará a tener una vida mejor y cuidar más el planeta.

Hay muchas cosas que podrían cambiar. Y también podrían seguir como antes, todo depende de tí.

¡Hagamos bueno este cambio!

Por |2020-05-11T05:32:32+00:00mayo 11th, 2020|actitud, cambio, General|Sin comentarios

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