Lo que aprendí después del infarto

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Lo que aprendí después del infarto

Lo que aprendí después del infarto. Este podría ser el titular de dentro de unos meses. Porque lo que nos está pasando ahora con el coronavirus es como un infarto. Yo no he tenido ningún infarto, aunque sí estuve en situación crítica por peritonitis, veamos qué se puede aprender.

En el artículo encontrarás respuesta a:

  • Por qué os sentís con poca energía de hacer cosas y otras emociones
  • Qué es lo que viene
  • Cómo afrontar los miedos cuando surjan
  • Qué es importante para aprender de esta situación

 

¿Por qué nos viene un infarto?

Cambiaré la pregunta por un para qué. El cuerpo es sabio, y se encarga de reestablecer nuestro equilibrio de una forma u otra, busca un cambio. Cuando le sometemos a sobreesfuerzo acaba dando una señal.

Lo que busca el cuerpo es producir un parón, un reset, es su forma de forzar el cambio. Un espacio para poder coger fuerzas y retomar la actividad, de otra manera, claro. Si sigues igual el resultado no varía, en cuyo caso tendría que repetir la operación, más fuerte, hasta que se produzca el cambio que necesita.

En este caso el infarto es de economía, se va a parar todo. Se para nuestro ritmo frenético de vida. Y tenemos que aprender. Vamos, que si no aprendemos de esta nos vendrá otro virus (u otra cosa peor) con un impacto aún mayor hasta que ocurra el cambio de ritmo.

¿Cuáles son las etapas de este cambio?

Cualquier cambio supone una pérdida, y eso deja un espacio que puede ser ocupado por algo nuevo. Es el mismo proceso que el duelo por la pérdida de un ser querido. Nos aferramos a lo que conocemos, a lo que dominamos, y cuando cambiamos (máxime cuando el cambio es forzado) atravesamos las mismas fases.

Etapas del cambio

Etapas del cambio por las que pasamos. Internet

Ahora mismo estamos en la fase inicial la del shock, se manifiesta con «¿Esto es verdad?» o «Se les está yendo la pinza, qué alarmistas» y también con sentimientos de paranoia. Algunos avanzados ya han entrado en la fase de la negación («esto no puede estar pasando»). Acabamos de empezar el proceso, estamos en el inicio de la U y toca cuesta abajo.

Es normal que estés con poca energía de hacer cosas. Esto va más de preguntarse ¿Cómo estoy? y sentir. Algo que hacemos poco. Como coach es una de mis labores, hacer frenar y tomar perspectiva. Esta semana comenzaremos a darnos cuenta de que esto no va de 15 días y empezaremos a transitar por las siguientes fases.

Tu energía va a ir variando, está estudiado.

Energía durante el cambio

Evolución de tu energía en el cambio. Internet

La energía te va a ir bajando. Después, con la rabia podrás irte arriba para en cuanto empiece el miedo volver a caer.  Si quieres leer más sobre el duelo puedes seguir aquí

¿Por qué estos días a veces siento miedo o tristeza?

Estamos toda España viviendo a la vez la misma experiencia (insigth de David Villota). Estamos todos en casa con las mismas sensaciones, escuchando los aplausos, mirando con nostalgia las calles vacías, teniendo videoconferencias con gente querida y con compañeros de trabajo. Esto es algo único, sólo equiparable a cuando toda la nación se para a hacer algo juntos (nochevieja en las doce campanadas, antaño el mensaje navideño del Rey, la final del mundial de fútbol) vamos un hito.

Y esta experiencia afecta a la consciencia colectiva. Es una corriente de energía que nos arrastra. ¿Has asistido a algún partido de fútbol o manifestación con mucha gente? Aunque no te guste el fútbol animas; aunque no compartas mucho el motivo de la manifestación te pones a gritar a tope. Ese río de energía es la consciencia colectiva, y afecta a como te sientes.

Hay emociones de mucho miedo y tristeza, de rabia. Y también de agradecimiento, de colaboración, de alegría. Y nos afectan. En general hay una sensación de pocas ganas de hacer, es como querer escapar de la obligación de lo que «hay que hacer». Justo para eso ha venido el infarto, así que estás sintiendo lo que toca sentir.

¿Y cuando venga el miedo?

Si aún no tienes miedo mejor. Contagia en tu entorno. Porque hay mucho miedo. Nos enfrentamos a 3 facetas diferentes, y cada una de por sí ya asusta:

1.- La crisis sanitaria es para los mayores o población de riesgo. Vamos, sobreviviremos la gran mayoría. Y también tendremos casi todos un amigo o familiar afectado, directa o indirectamente. Será por el virus o porque ha ido al hospital y no le han podido atender. Aunque te puede afectar a tí también: El sistema sanitario va a colapsar (si no lee el artículo que dejo más adelante). Cuando pasé mi peritonitis me salvó una cirujana y su equipo tras 5horas de estar esperando en urgencias. Si me pasara en estas fechas serían 24h de espera y quizás no estaría escribiendo este blog.

2.- La crisis económica. No se parece a nada de lo que podamos haber vivido. La bolsa americana la mayor pérdida de 30 años. Ídem Europa. Mucho más rápido que el 2008. Se ha parado de golpe casi todo y va a seguir parando. Da igual el sector. El ajuste va a ser impensable: bancos, vuelos, viajes, hoteles. En china la ventas de coche han caído un 90%. Va a cambiar el paradigma de cómo trabajamos y para qué lo hacemos. Esta misma semana se van a ir al paro vía despidos, ERTES, finalizaciones de contratos por obra cientos de personas. Las próximas semanas serán más. Irán cerrando negocios y fábricas que no van a producir porque no hay quien compre o porque las personas no tienen garantizada su seguridad sanitaria. La industria del automóvil ya está parando y eso supone una cadena muy larga de impactos.

3.- La crisis social. La de la escasez y sacar lo peor de cada uno “me llevo el higiénico para 1 año por si acaso y el resto que arree”. También aparecerá lo mejor, la solidaridad, la comunidad, el compartir. Yo el viernes pasado cuidé a 6 niños en casa; las personas salimos al balcón y conocemos a nuestros vecinos. Las próximas semanas serán así. Nos vamos a ayudar más que nunca. De hecho incluso puede que algunos políticos se pongan de acuerdo.

Si quieres entender lo que está pasando y tomar consciencia de lo que nos viene puedes leer este artículo de Tomás Pueyo alucinante. Es largo y recomendable, vas a entender.

Dicho todo esto, es normal tener algo de miedo. Si no lo tienes estupendo, es porque has hecho un trabajo personal y te manejas en la incertidumbre; en ese caso dedícate a entender y escuchar a quien sí lo tiene. Y si eres de los que ya tienes algo de miedo ayer escribía en el blog de C4OL sobre cómo afrontar el miedo. Porque con miedo no se puede vivir.

¿Para qué sí es el momento?

Es momento para compartir, conectar. Para afianzar el sentimiento de pertenencia: a la familia, amigos, trabajo, comunidad. Estamos rompiendo las estructuras y creencias que nos atan: soy de Madrid, soy ingeniero, soy ama de casa….se nos caerán todas esas etiquetas para darnos cuenta de que es más lo que nos une que lo que nos separa. Comienza a conocer a los que te rodean, a tus vecinos; sus necesidades son las mismas que las tuyas.

Estamos viviendo escenas de las que salen en los anuncios más emotivos de navidad. Cenas por videoconferencia, bingo a distancia, encuentros y fiestas en balcones. Estamos demostrándonos que la presencia no depende de la distancia. Esta vez no te quedes mirándolas y participa.

La clave: Consecuencia no es aprendizaje

Si tienes niños lo entenderás. Muchas veces por mucho que les castigues no aprenden. Lo mismo con el infarto ¿Cuántas personas conoces que tras un infarto han mantenido su mismo ritmo de vida?

Ahora mismo estamos haciendo lo que solemos hacer: Intentar que todo siga igual. Hacer lo mismo que antes, sólo que ahora a distancia. A ver si te suena esta frase:

«Estamos organizando el trabajo sin tener presencia»

Eso no sería cambiar. Deberíamos pensar y sentir qué nos está pasando para que el cambio sea profundo. Tranquilo, ocurrirá en las próximas semanas. Es un proceso.

Con algunos de mis clientes trabajo la meditación. Recuerdo con cariño a Leticia que me decía «Sergio, yo no puedo meditar. Lo he intentado 2 días esta semana y no puedo». Claro! es que es un trabajo de entrenar y entrenar, al principio es raro, difícil, incómodo. Y sólo después de muchos intentarlo empiezas a conseguir meditar algún día (yo aún fracaso varios días a la semana).

Ahora es igual. Estamos en los primeros días. Calculo que este viernes acabaremos algo cansados de esta nueva forma de hacer y empezarán a aparecer nuevas iniciativas. Algunas ya están apareciendo: nuevos grupos de whatsapp, videoconferencias a una hora concreta, etc.

Integrar el aprendizaje

Todo este artículo para concluir que tenemos que integrar el aprendizaje. Dar valor a todo lo que ahora echamos de menos:

  • Los abrazos y besos cada vez que vemos a alguien que queremos. Yo voy contando los que estoy perdiendo para ponerme al día en cuanto se levante la veda.
  • Conectar con quien nos rodea, relacionarnos más. Ya has visto los bingos entre balcones, los aplausos conjuntos, prueba a quedar para tomar un vino con la comunidad de balcón a balcón.
  • Estar presentes en donde estamos. Fíjate momentos sin móvil con tu familia. Ahora más que nunca. Hay riesgo de estar más tiempo juntos y a la vez estar con menos presencia, pendiente de cientos de memes, noticias, etc.
  • Valorar el milagro que es la vida y poder salir a pasear cada día. Cada día mira por la ventana y sueña qué harás cuando puedas salir libremente. Eso mantendrá tu llama interior.

 

Mantén tus sueños, reconectemos con la vida.

 

Por |2020-03-16T07:33:56+00:00marzo 16th, 2020|actitud, cambio, emociones|Sin comentarios

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